En el caso de Fray Bonato, sus piernas fueron quemadas en un auto publico con todos los ciudadanos presentes. Cuando Bonato declaro conversion a cristianismo, fue salvado temporalmente. Sin embargo, Bonato siguio con sus creencias judias y en su segundo auto publico, fue acusado de herejia y mandado al quemadero. El quemadero era el castigo maximo y era reservado por herejes impenitentes.